En estas épocas de adviento, de langostino y neula y donde como dice mi querido progenitor “Nos encienden las luces como a las gallinas” para practicar el noble arte del consumismo navideño. He decidido salir a la palestra para reivindicar y divagar sobre varios temas de índole claramente navideña que me turban el alma.
El primero y este me quita el sueño y debería ser motivo de preocupación de niños y mayores. Es el tema de los Elfos que deambulan como poseídos por centros comerciales, alegando ser enviados o algo así de Papa Noel o los Reyes Magos. Por partes ,ya de bien pequeña me di cuenta de que ciertos elementos infantiles de hoy y de siempre léase el Circo, dar la Carta a pseudos Reyes pseudos Magos, muñecos gigantes cabezones de esos que hay por los sitios que frecuentan niños ,pero que en realidad son una persona …y demás fauna generaban en mi una inmensa sensación de miedo e incertidumbre .
Pues bien el otro día paseaba yo por el Corte Inglés y se me acerco uno de esos Elfos y aun hoy a mis 23 pasaditos un escalofrío se apoderó de mí como si el Elfo estuviese sacado de una película de Stephen King. Pero el gran descubrimiento fue ver como el pavor se apoderaba de un niño cuando un Papa Noel de esos que cuando no son Papa Noel salen a la puerta de empleados del Corte Inglés y descamisados y con la barba a modo de bufanda se fuman un ducados negro despotricando de los niños .Pues bien el niño al ver al individuo en cuestión se aferró a la pierna de su padre mientras que le rogaba que lo cogiese para estar a salvo de semejante villano , esto me hizo pensar que las nuevas generaciones no suben tan torciditas como yo pensaba y pude proseguir mis compras mucho más confortada.
Otro tema que me alerta sobremanera es la crucial importancia que cobra el hacer el oportuno aprovisionamiento de víveres navideños. Mi madre a la que yo tengo un gran cariño y admiración sufre en estas fiestas el síndrome de la ardilla. Y es que cual ardilla acumulando bellotas ,ella acumula langostinos Pescanova por lo que el congelador se convierto en un criadero de esas pobres bestias que esperan su final estoicamente, en una especie de Milla verde de langostinos que esperan su final por lapidación de salsa rosa o romesco (depende del año).Además haciendo apología de la mítica frase :”El tamaño sí importa”, no compra langostinos al azar sino que ella va al Corte Inglés provista con su pie de rey y una vez calibrados el diámetro de los langostinos en cuestión compra solo aquellos que son adecuados para homenajear a la familia.
El tema de los víveres navideños es un tema que podría ser muy largo ya que en navidad nos comemos cosas que en cualquier otra época desecharíamos,pero parece que la manera de celebrar la natividad para los católicos y bien bien no se el qué para aquellos que no lo somos mucho es comer y gastar. Y no es que me parezca mal, todo lo contrario tres hurras por Epicuro.Pensemos por ejemplo en el tema polvorones que si te lo paras a pensar son el dulce más chungo que hay en el mercado son pesados, cansinos y muy muy poco finos es la antitesis de la repostería fina, pero ¿ quién resiste la tentación de comerse uno de ellos en fiestas? Nadie .Mi abuela reserva para la noche de noche buena un bocado selectísimo que son las llamadas “perrunillas” estos bocados de cielo diabólica mezcla entre un pestiño y un carquiñoli, tienen la textura del pestiño y la ligereza del carquiñoli, en la bolsa sale una foto del genealísimo que quitaría el hambre al más pintado , además siempre he sospechado que si están un poco caducadas están más ricas .En fin algo que deshecharias un 5 de Junio te lo comes un 24 de Diciembre porque es navidad, así son las tradiciones.
No me gustaría cerrar este post sin hablar del tiro de salida de las navidades, el ítem que nos advierta a todos que es navidad. Y no me refiero al alumbrado del Rockefeller Center en Nueva York, sino al discursito navideño , de nuestro campechano y navideño rey. Con esa entradilla que ya forma parte de la memoria colectiva de todos: En estas fiestas tan entrañables la reina y yo… me pregunto si este año dada su campechanía comentara algo sobre el campechano cese de la convivencia en común de la campechana Infanta con el siempre campechano Jaime de Marichalar que campechanamente han hecho lo que hacen uno de cada dos españoles y que dicho sin eufemismos baratos es separarse.
Así que nada amigos Feliz Navidad y que vuestra sonrisa os acompañe siempre.
P.D Portaros muy bien que los reyes lo ven todo . Ehh Bang bang ja saps que fer!!

