El rey de la tallarina
Este lugar más que un restaurante yo lo calificaría de chiringo de playa con tapitas . Lo cierto es que el dueño debe vivir talmente como un rey, de eso no me cabe duda. Con su gran trono hecho con conchas de tallarina bañadas en oro, al más puro estilo piratas del Caribe.
El lugar se resume en : “es un chiringuito de playa, y seria correcto y me parecería bien si no fuera por su precio totalmente desorbitado”.
El picoteo consistió en tallarinas (como no podía ser de otra forma), jamón , pimientos , pescadito y claritas, por esto que tanto disfruto yo tomando , me parece inconcebible pagar 80€, esta fuera de lugar y de orbita.
Es una trampa mortal para turistas de piel enrojecida y saldrán contentos con la calidad y probablemente con el precio. Pero un lugareño que este mucho más curtido en el arte del tapeo, detectará enseguida sus carencias.
El lugar es correcto en la comida y es el perfecto chiringuito, el jamón era excelente, pero el precio destruyó todas mis buenas críticas.
Así que con todo el dolor de mi corazón porque la comida es correcta en su concepto, el precio no lo es.
Y le pongo un 4 y siendo generosa.


